
A lo largo de este curso (didáctica de las ciencias naturales) he podido darme cuenta, lo trascendental que son las ciencias en función del desarrollo tanto cognoscitivo como multidisciplinario que nos entrega.
Como hemos visto en el sistema educacional chileno, el área de las ciencias naturales no ha sido muy considerada, por no decir, relegada, ante subsectores del aprendizaje como lenguaje y matemáticas, no porque realmente sea menos importante, sino más bien por desconocimiento de los profesores y también por su ignorancia en el área.
Gracias a mis experiencias de práctica y últimamente en mi participación en REVOLCI (red de voluntariado en las ciencias) pude darme cuenta, lo poco preparado que se encuentran los profesores en esta área del aprendizaje y los nefastos resultados que esto conlleva en el proceso de enseñanza-aprendizaje de los niños.
Enseñar ciencias naturales, no es tarea fácil, pero tampoco imposible. Es necesario que nos acerquemos y comprometamos a que nosotros, profesores en formación nos capacitemos e ilustremos en el tema. Utilicemos las múltiples herramientas que tenemos en nuestras manos y las apliquemos en el diseño de nuestras clases.
En cuanto al aprender ciencias, personalmente creo que no es difícil, y no lo digo porque me gusten (aunque no sea muy experto en la materia) sino porque las estrategias que tenemos al alcance, la convierten en un área muy atractiva pra grandes y chicos. La experimentación, las salidas a terreno y tantas otras, convierten a las ciencias en un área el aprendizaje donde los estudiantes pueden involucrarse de tal manera que se logra cumplir, casi a cavalidad, el gran sueño socio-constructivista, que los propios niños sean capaces de CREAR EL APRENDIZAJE.
¿Cómo puedo hacer una buena clase de ciencias naturales?

Como mencionamos anteriormente, la enseñanza de las ciencias naturales conlleva un gran compromiso tanto por parte de los estudiantes como del profesor guía. Ninguno puede llevar a cabo su labor en forma íntegra con la ausencia del otro. La relación profesor-alumno debe ser complementaria, pero no posesiva (el estudiante como ente pasivo ante el profesor). Y es por eso que al momento de planificar, es necesario considerar a todo nuestros niños en las actividades, dejar de lado las cátedras e integrar a las salas, niños participativos, pro-activos, capaces de ayudar a sus compañeros y al profesor en la construcción de la clase.
Como mencionamos en el apartado anterior, la experimentación, la demostración y la salidas a terreno, son las mejores metodologías que podemos utilizar en el desarrollo efectivo de nuestras sesiones, en donde el estudiante puede autorregular su conocimiento y trabajar colaborativamente con sus compañeros.
Experiencia de laboratorio:
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